Destinos que conozco y que me gustaría conocer.
¿Me llevaré bien con mis compañeras? ¿Me aburriré pasando tantos días con desconocidos? ¿Será seguro dormir en mitad del desierto? Todas esas dudas me asaltaban cuando iba en el AVE de Madrid a Barcelona para tomar posteriormente un avión rumbo a Marruecos. Por fin llegaba el momento más esperado del Máster en Periodismo de Viajes: la expedición. Tenía muchas ganas, pero a la vez muchos temores. De pronto, en el tren sonó una canción de Manolo García, Para que no se duerman mis sentidos. Al escuchar la frase “viene y va mi alma viajera” la tranquilidad me invadió. Fue mágico. Las buenas sensaciones me acompañaron durante todo el viaje. Ahora, mis compañeras del máster se han convertido en mis amigas. Los nueve días en Marruecos se me pasaron volando porque cada minuto lo viví con intensidad. La noche en el desierto fue una de las más bonitas de mi vida. Y la filosofía bereber, en la que la libertad es más importante que el dinero, en la que vale más ser buena persona que tener bienes materiales, me llegó al alma y espero que me acompañe en mis pensamientos durante mucho tiempo.
Si quieres vivir una experiencia única, contempla el amanecer desde el Sáhara: