Destinos que conozco y que me gustaría conocer.
Érase una vez una aldea de juguete, con casitas de barro cual Portal de Belén navideño. Eso es lo que parece la ciudad marroquí de Ksar Aït Ben Haddou.
La palabra árabe aït significa “familia”, mientras que ksar significa “conjunto de casas dentro de una muralla”. Por lo tanto, el nombre de la población quiere decir “casas de la familia Ben Haddou”.
Con 450 habitantes, está declarada Patrimonio de la Humanidad y ha sido el escenario de rodaje de muchas películas, como por ejemplo la mítica Lawrence de Arabia, o la ganadora del Globo de Oro a mejor película-drama en 2007, Babel, en la que actúa Brad Pitt.
Las casas están construidas con adobe y tienen forma de pequeños castillos. Según nos contó nuestro guía, en época de lluvias a veces las paredes se deshacen y por eso las protegen poniendo sobre ellas unas varillas o cañas.
La población es mayoritariamente bereber, una cultura que me fascinó por la amabilidad de la gente. En cualquier tienda te invitan a tomar el té aunque les digas que no vas a comprar nada.
Paseando con una compañera por las callejas de Ksar Aït Ben Haddou fuimos a parar a una cooperativa de mujeres que tejen alfombras. Allí nos recibió un joven que nos explicó que gracias a sus hermanas y primas él tenía trabajo, ya que habían depositado en él la confianza para atender la tienda. Repitió varias veces que le estaba muy agradecido a las mujeres, y cuando lo decía se llevaba las manos al corazón. Después nos sirvió un té a la menta y no me importó beber de una taza sucia, porque los bereberes enseguida te hacen sentir parte de su familia, y entre familiares yo me siento muy a gusto.