Destinos que conozco y que me gustaría conocer.
Estados Unidos es un país tan grande que sus habitantes tienen una percepción de las distancias distinta a la que tenemos nosotros. Si en Nueva York preguntas por Washington, te dirán que está “ahí al lado”, cuando en realidad se tardan más de cuatro horas en llegar. Aún así, yo fui a la capital americana en una excursión de ida y vuelta en un solo día.
Reservar las vacaciones en una agencia de viajes tiene sus ventajas. En primer lugar, cuando llegué al aeropuerto JFK de Nueva York me recogieron y me llevaron al hotel, ahorrándome el gasto del taxi. En segundo lugar, la compañía me ofreció la excursión guiada a Washington por 150 dólares y me pareció que merecía la pena: el autobús te espera en la puerta del hotel y te lleva directamente a los principales monumentos. Si vas por tu cuenta y tienes que trasladarte a la estación de tren, llegar al destino y ponerte a buscar lo que quieres visitar, pierdes demasiado tiempo y no puedes hacerlo en un día.
Washington no me gustó tanto como Nueva York, pero lo considero “visita obligada” por la importancia de sus monumentos, por ejemplo:
La Casa Blanca (más pequeña de lo que me esperaba):
El Capitolio (Senado estadounidense):
Numerosos homenajes a los caídos en la guerra:
Además del homenaje a Lincoln, el Obelisco, el cementerio militar donde descansa JFK, el Pentágono, el museo de la Aeronáutica (entrada gratuita) y el edificio del FBI.