Destinos que conozco y que me gustaría conocer.
Ya he vuelto del país famoso por su queso, su chocolate, sus relojes de cuco y de pulsera, y sus cuentos de Heidi y el abuelito en las montañas de los Alpes. ¡Estoy hablando de Suiza!
El billete de avión Madrid – Ginebra me salió por tan solo 100€ ida y vuelta, pero allí me he gastado bastante dinero porque no es un país barato. Para que os hagáis una idea, un café puede costaros cuatro euros. Se nota que los sueldos en este paraíso fiscal son más elevados que en España.
Lo más hermoso de Suiza son sus paisajes. Todas las ciudades están construidas alrededor de un lago o en la orilla de un río, por lo que están rodeadas de naturaleza. Aquí pensamos en una ciudad y en nuestra mente sólo vemos ladrillo, pero allí los edificios se integran con el paisaje y el verde destaca ante el gris del asfalto.
Os recomiendo comprar la tarjeta Swiss Pass, que puede parecer bastante cara (188€ para cuatro días), pero que acaba saliendo bastante rentable, porque te sirve para coger todos los trenes, barcos y autobuses que quieras así como para entrar en museos y castillos. Yo desde luego que amorticé la tarjeta, porque las ciudades de Suiza son muy pequeñitas y se pueden ver en un día, así que lo ideal es ir visitando cada jornada un nuevo sitio.
En mi próximo artículo os detallaré qué ver en cada ciudad suiza.