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Lorca: Poeta en Nueva York

Me encuentro sumergida de lleno en el Máster en Periodismo de Viajes y he de decir que me encanta. El primer trabajo que he hecho consistía en relatar el viaje de un personaje conocido. Aquí tenéis un fragmento de ese trabajo.

 

El 26 de junio de 1929, a la edad de 31 años, Federico García Lorca desembarcó en Nueva York. “Estoy convaleciente de una gran batalla y necesito poner en orden mi corazón”. Con estas palabras justificaba el poeta su decisión de aceptar la invitación del profesor Fernando de los Ríos para emprender juntos el viaje.

 

Lorca atravesaba una gran crisis personal. Por un lado, tuvo un desengaño amoroso con el joven escultor Emilio Aladrén. Por otro lado, a pesar de que su obra Romancero gitano había resultado un éxito él no estaba satisfecho, pues consideraba que le habían adjudicado el estereotipo de folclórico andaluz. Para colmo, recibió una carta de sus amigos Salvador Dalí y Luis Buñuel, en la que criticaban la obra tachándola de costumbrista. Poco después, estos dos artistas rodaron la película Un perro andaluz, cuyo título parecía una burla hacia el poeta.

 

Estaba claro que Lorca necesitaba cambiar de aires. En la primavera de 1929, su profesor y amigo Fernando de los Ríos le propuso viajar juntos a América, donde tendría la oportunidad de aprender inglés. Pasando por París y por Inglaterra, lorca.jpgLorca llegó a Nueva York en junio de 1929, a bordo del buque Olympic (gemelo del Titanic).

Una vez en la ciudad, se matriculó en la Universidad de Columbia y se alojó en la residencia de estudiantes John Jay Hall. Durante los nueve meses que vivió en Nueva York pudo observar por primera vez la pluralidad religiosa y racial. Vio obras de teatro en inglés, conoció el cine sonoro, asistió a conciertos de jazz y blues y paseó por el barrio de Harlem con la novelista negra Nella Larsen. “Fue una de las experiencias más útiles de mi vida”, dijo Lorca. Esta cara de la ciudad le fascinaba, pero paralelamente había otra cara que le horrorizaba: el capitalismo. Las grandes masas urbanas, el trabajo mecanizado y la ambición por el dinero le parecían deprimentes. De hecho llegó a presenciar varios suicidios en Wall Street, pues su estancia en la Gran Manzana coincidió con el declive de la Bolsa que dio lugar al Crack del 29.

En sus ratos libres, como cualquier otro joven, solía ir a divertirse a la Feria de Coney Island. En el mes de agosto, cuando la Universidad cerró por vacaciones, Lorca viajó al Lago Eden Mills, en el Estado de Vermont, y se alojó durante varias semanas en la casa de campo de un amigo.

 

Todas estas vivencias le inspiraron para escribir Poeta en Nueva York. La crítica suele destacar el aire pesimista de la obra, dando la impresión de que el poeta no se sintió a gusto en la ciudad. Sin embargo esta imagen choca con las divertidas cartas que Lorca envió a su familia, en las que mostraba su admiración por cada una de las personas y lugares que conoció. Del análisis de todos sus textos podemos extraer la conclusión de que el viaje supuso un antes y un después en la vida del autor, ya que por primera vez conoció una cultura distinta a la suya, con sus pros y sus contras. 

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Muy acertada interpretación.<br /> <br /> Les aconsejo la siguiente lectura: <br /> La rebeldía de un duende en Nueva York: "http://unmonperllegir.blogspot.com.es/2016/01/la-rebeldia-de-un-duende-en-nueva-york.html"<br /> <br /> Una mirada distinta de la rebeldía del poeta por las calles neoyorquinas.
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R
Gracias por acercarnos este pedacito de la vida de Lorca :)
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