Destinos que conozco y que me gustaría conocer.
Una vez escuché en la radio que para conocer el estilo de vida de los habitantes de una ciudad es necesario visitar su estación de tren y su mercado. Precisamente, mi rincón preferido de Madrid es el Mercado de San Miguel, junto a la Plaza Mayor. Si describo la capital española en base a este sitio, diría que es una ciudad moderna que conserva las buenas tradiciones, donde la vida fluye alegre y ajetreada, una ciudad a veces estresante pero siempre acogedora, castiza y multicultural a partes iguales.
El Mercado de San Miguel se inauguró en 1916 y fue reformado a principios de siglo XXI. Durante varios años, su vida peligró debido a la competencia de los supermercados, pero en la última década se ha puesto de moda como lugar de tapeo para los gourmets más exquisitos.
Y es que además de comprar pescado fresco o fruta con colores que se meten por los ojos, en el Mercado de San Miguel puedes probar una infinidad de variedad de tapas con precios que oscilan entre 1€ y 5€, dependiendo de la laboriosidad. He de decir que una coca-cola me costó 2,80€ y eso me parece caro, pero el lugar lo merece, por eso siempre está hasta arriba. Mirad estos pinchos de patata con trufa y de erizo de mar relleno. ¡Que aproveche!