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20 junio 2013 4 20 /06 /junio /2013 14:35

Han pasado varios años desde que estuve en París con mis compañeras de residencia, pero no he olvidado una frase que repetíamos una y otra vez mientras paseábamos por sus calles: ¿es que aquí no hay nada feo? ¡Todo nos parecía precioso!

Cuando se trata de una ciudad legendaria como París, parece casi imposible saber cómo empezar a planear un viaje. Asegurar el  hotel perfecto es solo el primer paso; pero, ¿cómo sacar el mejor provecho a tu visita? Pues bien; la ayuda está a mano, o más bien en la pantalla.

Esta guía sugiere algunas actividades que te ayudarán a convertirte en "un enamorado de la ciudad del amor" inspirándonos en algunas magníficas películas, porque otra de mis aficiones, además de viajar, es el cine.

 

1. Tu inspiración: Funny Face, dirigida por Stanley Donen, 1957.

París brilla en la pantalla: Audrey Hepburn y Fred Astaire demostraron en este film la obsesión de Hollywood por el existencialismo francés. Muchas de las escenas se rodaron en una conocida bodega de Jazz. Así que por qué no dejar tus preocupaciones a un lado y explorar las pistas de baile de la ciudad por diversión, emoción y buen jazz de vieja escuela.

Para ver: ¡Visita la bodega de Jazz de la película! Le Caveau de la Huchette está abierta todas las noches el año y ofrece un Jazz muy animado que recrea los días gloriosos del género.     

 

2. Tu inspiración: Three Colours: Blue, dirigida por Krzysztof Kieslowski, 1993.

París brilla en la pantalla: Esta película vio al mundo caer rendido a los pies de Juliette Binoche. Después de que las azules aguas de la Piscine de Pontoise tuviesen su momento de esplandor, los fans de la película le dieron un estilo vintage.

Para ver: Visita la piscina y recrea la serenidad de Binoche sumergiéndose en las increíbles aguas azules. Esta instalación acuática fue creada en 1930 por Lucien Pollet y el vidrio opaco en el techo así como sus dos galerías hacen que sea inigualable. Incluso hay algunos enamorados de París que aseguran que la piscina tiene su propio aura.

 

3. Tu inspiración: Moulin Rouge, dirigida por Baz Luhrmann, 2001.

París brilla en la pantalla: Nicole Kidman deslumbra en medio de un divertido elenco de vestimenta atrevida y moral perdida, pero la estrella real es el teatro en el que el show tiene lugar. Con el gran elefante en el jardín y el escandaloso molino de viento encendido sobre el tejado, este cabaret brilla a lo largo de la película.

Para ver: El Moulin Rouge de París abrió sus puertas en 1889 y representa otro ejemplo de la actitud innovadora de París, junto con la Torre Eiffel, que fue construida el mismo año. La Revolución Industrial supuso la demolición de barreras sociales y la construcción de nuevas relaciones menos rígidas dentro del sistema de clases; y fue en esta era moderna de pérdida de nociones morales cuando el Moulin Rouge se esculpió dentro de la decadente sociedad neo liberal parisina. 

 

Para finalizar he de decir que he aprobado Francés, así que el año que viene seguiré apuntada a la Escuela de Idiomas y espero que el viaje de este curso sea a la capital francesa.

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18 abril 2013 4 18 /04 /abril /2013 14:03

Nueve meses después, he vuelto a Suiza. Este verano visité a fondo Berna, Lucerna, Zúrich y Montreaux, pero Ginebra y Lausana las vi muy por encima. En esta ocasión he podido conocerlas mejor, y aunque mi ciudad suiza preferida sigue siendo Berna, he descubierto cosas que me han gustado mucho en estos dos sitios. Por ejemplo la sede de las Naciones Unidas en Ginebra. La entrada con visita guiada para grupos cuesta 12 francos (unos 10€ más o menos). Como Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas disfruté mucho porque hay decenas de carteles que adornan los pasillos con frases contra el racismo y a favor de la democracia. La creatividad de algunos de ellos es realmente buena.

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También pude ver la famosa cúpula de la Sala de los Derechos Humanos, creada por el artista Barceló. Fue un regalo del Gobierno de España en 2008 y nos costó 30 millones de euros de nuestras arcas. En primer lugar he de decir que es muy bonita: representa el fondo del mar y los colores de las distintas razas. Pero sin embargo, por otra parte considero que ese dinero se podía haber destinado directamente a defender los derechos humanos en vez de a adornar un techo. En fin, cada cual tiene su opinión… Hay otra sala a la que apodan “la española” porque las paredes están pintadas con frescos de un autor catalán (lo siento, no me acuerdo del nombre) que se asemejan a los cuadros de Goya. Y en la puerta de las Naciones Unidas encontramos una escultura simbólica contra las minas antipersonales: una silla que tiene una pata reventada.

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En el enorme lago Lemán que hace de frontera entre Francia y Suiza hay un géiser artificial conocido como jet d´eau. Se trata de la atracción turística más visitada de Ginebra y se construyó en memoria de los artesanos que utilizaban la fuerza del agua como motor de sus trabajos. Hay barquitos que te llevan de una orilla a otra a modo de taxi y que dan paseos turísticos. Junto al lago, otro lugar muy fotografiado: el reloj del Jardín Inglés. Se compone de 6.500 flores que se van cambiando según la estación del año. La hora la controlan por satélite.

Como no podía ser menos en el país de los relojes, existe un museo dedicado a este complemento. La entrada cuesta cinco francos. A mí me pareció un poco aburrido ver tres plantas de un edificio llenas de vitrinas con relojes de diferentes épocas, pero hay gustos para todo. Lo que sí recomiendo es subir por cuatro francos a las torres de la catedral de San Pedro, que ofrece unas hermosas vistas. Y no os vayáis de Ginebra sin ver el Muro de los Reformadores dedicado a Calvino y sus ayudantes, que se ubica en el Parque de los Bastiones.

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Desde Ginebra viajé a Lausana con el autobús del grupo (mi clase de francés) e hicimos un tour por los principales monumentos. Ya sabéis cómo son este tipo de paseos, ves las cosas a toda velocidad y no te da tiempo a disfrutarlas. Aun así, al igual que me sucedió en verano, volví a maravillarme con las vistas a las montañas nevadas tras las tranquilas aguas del lago. Además hicimos una parada en Durig Chocolatier, una chocolatería artesanal en la que por 12 francos puedes ver cómo se hace este rico producto. Si lo comparo con mi pasada visita a la fábrica de Nestlé en el cercano pueblo de Broc, le encuentro ventajas y desventajas. El precio de la entrada es el mismo, pero en la fábrica puedes comer todo el chocolate que quieras mientras que en la pequeña chocolatería sólo ofrecen unos trocitos. Sin embargo, en Durig Chocolatier te dan la oportunidad de participar en el proceso, por ejemplo removiendo o rellenando los moldes, al contrario que en Nestlé, donde al ser un proceso industrial sólo se puede mirar. Pero si me preguntáis con cuál de las dos me quedo, elijo la famosa fábrica porque parece un pequeño parque de atracciones.

De nuevo coincidí con el mercado de la ciudad, que se celebra los miércoles y los sábados. Las dos veces que he estado en Lausana han sido sábados. La plaza Palud, cercana a la hermosa catedral, se llena de puestecillos de panes, quesos, embutidos, artesanía…

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Por cierto, casi se me olvida comentar que Lausana es capital olímpica. En ella hay una sede del COI y de distintas federaciones deportivas. Los deportistas y los estudiantes universitarios dan al lugar ambiente animado y joven.

En este viaje me he alojado en el hotel Ramada Encore de Giebra, que para ser de tres estrellas estaba bastante bien. La zona no es céntrica, pero en el autobús D llegas enseguida al lago. Justo al lado del hotel se encuentra el estadio de fútbol de la ciudad. Fue gracioso porque le preguntamos a los vigilantes de seguridad si nos dejaban pasar para hacernos una foto y no sólo dijeron que sí, sino que incluso nos dieron permiso para quedarnos a ver gratis el partido que se estaba jugando. Así que allí nos colamos a cantar “a por ellos, oeeee”. Aunque por supuesto, eran bastante más malos que los equipos españoles.

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2 abril 2013 2 02 /04 /abril /2013 14:00

Esta Semana Santa he pasado dos días en Gibraltar: el jueves lo dediqué a conocer la ciudad y el viernes subí al Parque Natural del Peñón.

 

Una característica peculiar de Gibraltar es que su aeropuerto no se encuentra en el extrarradio, sino que está justo al lado de la frontera con España y continuamente lo cruzan peatones y vehículos. Cuando un avión va a despegar o a aterrizar se corta el tráfico, como sucede en algunas vías de tren españolas. La gente espera al margen de la pista hasta que los bobis (policías ingleses) abren de nuevo la circulación. No obstante es un aeropuerto muy pequeño y no tiene demasiado movimiento.

 

Gibraltar, más que una ciudad es un pueblo, por eso puedes recorrerlo andando en un día. Su arteria principal es Main Street, una calle llena de tiendas orientadas a los turistas: perfumerías, estancos… como dije en mi anterior artículo, estos productos tienen unos impuestos más bajos que en España.

 

En este pedacito de tierra inglesa no hay demasiados monumentos y a la mayoría de los edificios les haría falta una capa de pintura, pero merece la pena visitarlo para ver cabinas de teléfono y buzones rojos, camareros hablando spanglish, y tabernas 100% inglesas, de esas en las que se sirven birras gigantes. Además tiene unas vistas al mar muy bonitas y un Jardín Botánico de entrada gratuita que me gustó mucho:

 

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Ahora pasemos a lo más interesante, la visita al Peñón, o como dicen los gibraltareños, La Roca. Hay varias formas de llegar hasta allí: la más económica (1,50 libras ida y vuelta) es tomar la línea 1 de autobús desde Casemates Square hasta el Castillo de Los Moros y una vez allí patear a pie el Parque Natural. La más divertida es subir en teleférico (cuando el viento lo permite, porque el día que estuve allí lo tenían cerrado) y cuesta 10 libras o 13 euros, puedes pagar con la moneda que quieras. La forma más cómoda para los menos aventureros es ir en coche o en los taxis oficiales que hacen tours por la zona. Ojo, te cobran por pasar con tu coche a lo alto del Peñón, aunque no sé cuánto dinero supone porque yo aparqué en la Línea de la Concepción. En cualquier caso, recomiendo llevar bocadillo porque en el Parque Natural sólo hay dos cafeterías y también me las encontré cerradas porque era festivo. Menos mal que había sido previsora y había preparado el tentempié.

 

Lo más famoso del Parque Natural son los monos en libertad. Está prohibido alimentarlos sobre todo porque pueden morderte, pero te puedes hacer fotos a su lado y no se enfadan.

 

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Uno de estos monitos que aparecen en la foto intentó robarle un juguete a un niño y fue gracioso ver a dos peques de distinta especie peleando por el mismo muñeco. Al final, gracias a la mediación del padre, el niño recuperó su vaquero de Toy Story.

 

Pero en el Peñón hay otros atractivos turísticos. Por 10 libras o 13 euros puedes comprar una entrada que te sirve para ver el Castillo de los Moros, las Cuevas del Gran Asedio (escondite para defenderse cuando España intentó recuperar la zona) y las Cuevas de St. Michael, que esconden un auditorio entre estalactitas. También existen túneles de la II Guerra Mundial, pero los gestiona una empresa privada y la entrada se compra aparte.

 

Castillo de los Moros:

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Cuevas del Gran Asedio:

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Y próxima parada... Suiza la semana que viene.

 

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31 marzo 2013 7 31 /03 /marzo /2013 15:05

Si tienes pensado visitar Gibraltar el primer consejo que te voy a dar es que no reserves el hotel allí sino en La Línea de la Concepción, el pueblo gaditano que hace frontera con este territorio británico, porque te saldrá más barato. En segundo lugar, al no ser que quieras repostar gasolina a mejor precio que en España, es preferible cruzar la aduana a pie porque se tarda bastante menos que en coche, todos los días hay atascos y además es complicado aparcar. Para pasar el control policial tan sólo necesitas llevar tu DNI. Por último, te recomiendo que lleves calzado cómodo porque si subes a lo alto del Peñón vas a pegarte una buena caminata.

 

Antes de realizar mi viaje busqué información en varias páginas, y me gustaría desmentir algunos datos y confirmar otros. No es cierto que en Gibraltar conduzcan por la izquierda; los vehículos circulan por la derecha como en España. Lo que sí es verdad es que aceptan euros en casi todos los establecimientos, salvo que entres en algún pub inglés o en tiendas pequeñas, donde hay que pagar en libras. No necesitas ser un experto en idiomas ya que la mayoría de los camareros, dependientes, guías, etc. son españoles. De hecho hay una Asociación de Trabajadores Españoles en Gibraltar a la que le han dedicado una escultura en La Línea de la Concepción. Las señales de tráfico o los  mapas sí que están escritos en inglés. Las gafas de sol, las colonias, las joyas, las bebidas alcohólicas y el tabaco son más baratos que en nuestro país porque sus impuestos son más bajos, por lo que los turistas aprovechan para hacer compras durante su estancia. Eso sí, al salir de nuevo por la aduana pueden registrarte. No permiten llevar cantidades excesivas para que no haya postventa. Por ejemplo, sólo está permitido un cartón de tabaco por persona. Y por último, lo que la mayoría de la gente quiere saber: sí, los monos viven en libertad y te puedes cruzar con uno en cualquier parte, pero casi todos están en una zona concreta del Parque Natural, tal y como explicaré en mi próximo artículo.

 

Tengo que descargar las fotos de la cámara y pronto os contaré qué visitar en Gibraltar.

 

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7 agosto 2012 2 07 /08 /agosto /2012 10:55

Berna: esta ciudad construida en torno al río Aar es Patrimonio de la Humanidad. Su casco histórico medieval cuenta con varias calles paralelas con numerosos arcos, sobre los que se levantan las viviendas. En una de estas casas vivió el genio Albert Einsten, a quien se le dedica un museo en la ciudad. Lo más famoso de Berna es el parque de los osos a la orilla del río, así como el mirador del Jardín de las Rosas, desde donde se contemplan las espectaculares vistas que os enseño en la footo. También son bonitos su Parlamento, la Catedral y la torre del Gran Reloj.

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Montreux: cuando Freddy Mercury se mudó a este lugar para pasar sus últimos años de vida, escribió una canción en la que decía que el Cielo existe. Yo creo que se inspiró en el precioso atardecer que vi allí, cuando el sol se ocultó tras las aguas del lago Lemán (tan grande que parece mar abierto). El principal monumento de Montreux es el Castillo de Chillón, que se conserva muy bien tanto por fuera como por dentro. Al recorrer las diferentes salas del castillo tuve la sensación de estar pasando por los decorados de la serie Águila Roja, porque se parece mucho. La ciudad está rodeada de viñedos y también hay un tren cremallera que sube al pico Rochers-de-Naye, “donde viven las marmotas”, como dicen ellos en su eslogan.

Gruyéres y Broc: estos dos pueblecitos que se encuentran a 40 Km de Montreux son famosos por su fábrica de queso y su fábrica de chocolate Nestlé respectivamente. Existe un tren turístico llamado “tren del chocolate” que por 99 Francos Suizos (59 CHF si enseñas la Swiss Pass) te lleva a ambos sitios. En mi caso, ese día quedé con unos familiares que también estaban pasando sus vacaciones en la zona, fuimos en coche de alquiler y compramos las entradas a las fábricas por nuestra cuenta. El ticket en Gruyéres cuesta 7CHF y en Nestlé cuesta 10 CHF. Ambos incluyen degustación de quesos o chocolates, pero sin duda la visita a la fábrica chocolatera es más divertida que la otra. Por otra parte, en el pueblo de Gruyéres se puede visitar un castillo y una plaza medieval.

Suiza queso chocolate (5)
Vevey, Lausana y Ginebra: poco puedo contaros sobre estas tres ciudades ya que las vi de pasada el día que regresé al aeropuerto. Las tres se ubican junto al lago Lemán. En Ginebra encontramos el famoso chorrito de agua llamado “jet d´eau” (que no es nada del otro mundo), en Vevey una estatua de Chaplin y un tenedor "clavado" en el agua en homenaje al cercano Museo de la Alimentación, y en Lausana una gran catedral.

Tengo pendiente escribir otro artículo sobre curiosidades de Suiza (gastronomía, costumbres, etc). De momento, ¡espero que toda esta información sobre las ciudades del país os sea útil!

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6 agosto 2012 1 06 /08 /agosto /2012 16:42

Lucerna: esta pequeña ciudad es la más visitada del país y está bañada tanto por el lago de los Cuatro Cantones como por el río Reuss, por cuyas aguas nadan decenas de cisnes en libertad. Como paisaje de fondo aparece el Monte Pilatus, el punto más alto de los Prealpes suizos. Los monumentos más famosos del lugar son el puente de madera llamado Kapellbrüke (Puente de la Capilla) y la inmensa escultura de piedra del León Moribundo, construida en homenaje a los caídos en las Tullerías. Recomiendo recorrer el casco antiguo de Lucerna y subirse a la muralla para ver las vistas de la ciudad.

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De los siete días que pasé en Suiza, cinco de ellos me alojé en el Hotel Etap de Lucerna. Es un hotel económico, “de batalla”, porque por ejemplo no hay ni frigorífico ni secador de pelo en la habitación, pero lo más importante es que está muy limpio, los muebles son nuevos y se ubica a cinco minutos de la estación de tren y del centro. Mi viaje coincidió con la celebración del Festival Blue Balls en la ciudad y todas las noches disfruté de conciertos gratuitos en la orilla del lago. Había mucho ambiente joven porque la calle estaba llena de puestecitos de mercadillo y de comida. Además tuve la suerte de que hizo muy buen tiempo, algo no muy normal en Suiza, donde en verano llueve una media de diez días al mes. Sin duda, Lucerna y Berna fueron las dos ciudades que más me gustaron.

 

Monte Pilatus: en Lucerna cogí un ferry que me dejó en la pequeñísima localidad de Alpnachstad. Desde aquí parte el tren más empinado del mundo, un tren cremallera (llamado así porque sube por una vía con tanta pendiente que necesita estar sujeto tanto por abajo como por arriba) que te deja en la cima del Monte Pilatus, a dos mil metros de altura. Las vistas son impresionantes. Hay tres caminos bien señalizados para hacer senderismo. Uno de ellos pasa a través de cuevas y en una serie de carteles van contando distintas leyendas de dragones y espíritus como el de Poncio Pilato, que se supone que deambula por estos lares.

Las tiendas de souvenirs llegan hasta los rincones más insospechados, y a pesar de estar en plena montaña puedes comprarte un recuerdo. También hay cafetería y hasta un hotel (no quiero ni imaginarme el precio) pero yo preferí llevarme mi propio picnic y comer al aire libre. La bajada la hice de nuevo en tren cremallera, aunque creo que también habría sido divertido probar el teleférico. Por cierto, en el ferry monté gratis con la Swiss Pass, mientras que en el cremallera me hicieron un 50% de descuento gracias a dicha tarjeta. En la foto podéis ver los raíles por la montaña:

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Zúrich: si vas con el tiempo justo para visitar el país y tienes que descartar alguna excursión, yo descartaría esta ciudad. No es que sea fea, ni mucho menos, pero es que apenas tiene cosas que visitar, salvo muchas iglesias con relojes en sus campanarios. Lo más curioso del lugar es ver el nivel de vida tan alto que tienen sus habitantes: cochazos, yates, ejecutivos trajeados…

El artículo es tan largo que lo divido en dos. ¡Mañana más!

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2 agosto 2012 4 02 /08 /agosto /2012 12:55

Ya he vuelto del país famoso por su queso, su chocolate, sus relojes de cuco y de pulsera, y sus cuentos de Heidi y el abuelito en las montañas de los Alpes. ¡Estoy hablando de Suiza!

El billete de avión Madrid – Ginebra me salió por tan solo 100€ ida y vuelta, pero allí me he gastado bastante dinero porque no es un país barato. Para que os hagáis una idea, un café puede costaros cuatro euros. Se nota que los sueldos en este paraíso fiscal son más elevados que en España.

Lo más hermoso de Suiza son sus paisajes. Todas las ciudades están construidas alrededor de un lago o en la orilla de un río, por lo que están rodeadas de naturaleza. Aquí pensamos en una ciudad y en nuestra mente sólo vemos ladrillo, pero allí los edificios se integran con el paisaje y el verde destaca ante el gris del asfalto.

Os recomiendo comprar la tarjeta Swiss Pass, que puede parecer bastante cara (188€ para cuatro días), pero que acaba saliendo bastante rentable, porque te sirve para coger todos los trenes, barcos y autobuses que quieras así como para entrar en museos y castillos. Yo desde luego que amorticé la tarjeta, porque las ciudades de Suiza son muy pequeñitas y se pueden ver en un día, así que lo ideal es ir visitando cada jornada un nuevo sitio.

En mi próximo artículo os detallaré qué ver en cada ciudad suiza.

 

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3 julio 2012 2 03 /07 /julio /2012 11:10

Mis vacaciones están a la vuelta de la esquina y antes de irme me gustaría compartir con vosotros algunos consejos para preparar un viaje a Suiza. En primer lugar, volar desde Madrid hasta Ginebra os saldrá mucho más barato que aterrizar en el aeropuerto de Zúrich. La compañía Swiss Airlines ofrece precios bastante asequibles y además es una empresa más seria que las conocidas como lowcost. Es importante ahorrarse un dinerito en el vuelo, porque Suiza es un país con un nivel de vida elevado y por tanto sus restaurantes y tiendas son caros.

A la hora de alojarnos, podemos hacerlo en ciudades pequeñas como Montreux, donde los hoteles son más baratos que en las grandes urbes. Desde allí podemos movernos en tren o en coche de alquiler para conocer diferentes lugares.

Si recordáis mi viaje a Ámsterdam, allí hice una excursión gratuita que me gustó mucho, pero de momento no he encontrado empresas similares en este destino. Si sabéis de alguna os agradecería que me informaseis.

Por último os recomiendo la web www.myswitzerland.com, donde he pedido guías de turismo que me llegarán a casa sin coste alguno.

¡A la vuelta os contaré más cosas!

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9 marzo 2012 5 09 /03 /marzo /2012 13:07

El miércoles me operaron de las cuatro muelas del juicio, me han dado varios días de baja laboral y no hay mejor manera de matar el tiempo libre que escribiendo en mi querido blog.

Aunque han pasado varias semanas, aún no os había contado mi última excursión. El destino fue Monsanto, un pueblo portugués situado junto a la frontera extremeña. Tardé menos de dos horas en coche en llegar hasta allí partiendo desde mi pueblo, Navalmoral.

Monsanto es un pueblo levantado literalmente entre las rocas, como podéis ver en la foto. Todas las casas son de piedra y se han construido aprovechando los huecos que la caprichosa naturaleza ha dejado en la montaña.

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En lo alto de la colina encontramos los restos de un castillo. Me pregunto cómo consiguieron “pegar” las murallas al escarpado terreno para que no se viniesen abajo.

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La arquitectura del lugar resulta curiosa, al igual que es entrañable ver a las ancianas del pueblo vendiendo muñequitas de trapo por las calles. Es un lugar ideal para organizar una excursión de un día.

A pocos kilómetros encontramos Monfortinho, otro pueblo portugués que aunque no es tan bonito como el anterior ofrece una riquísima gastronomía. Os recomiendo el bacalao y el arroz con pulpo del restaurante O´Paladar, que está junto a las termas. Al entrar puede resultar un lugar un tanto destartalado, pero en cuanto veáis la gran cantidad de comida que sirven, el buen precio que tienen y lo rico que está todo, se os olvidará la decoración del establecimiento. ¡Que aproveche!

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I love Portugal.

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9 febrero 2012 4 09 /02 /febrero /2012 08:52

Bruselas ha sido la décima capital europea que he visitado y se me ha ocurrido colorear un mapa para observar cuánto me queda por conocer del viejo continente. He visto que aún hay mucho espacio en blanco. Mejor, ¡eso significa que me quedan muchos viajes por delante!

 

 A

 

Al estar coloreado a mano, el mapa escaneado no se ve bien. Os indico las ciudades que he señalado: Madrid, Lisboa, Dublín, Londres, París, Roma, Ámsterdam. Bruselas. Praga y Budapest. ¿Qué destino me recomendáis para mi próxima excursión?

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Presentación

Cuando viajo siempre llevo conmigo papel y lápiz. Me gusta tomar nota de los monumentos que visito, los restaurantes en los que como y las anécdotas que me suceden. Es una gran satisfacción abrir un cajón años después buscando otra cosa, encontrar por casualidad una libreta de unas vacaciones pasadas y revivir cosas que de no haber sido plasmadas por escrito sería incapaz de recordar.

 

Una idea me ronda en la cabeza desde hace tiempo: escribir un blog sobre viajes para compartir mis anotaciones con los demás. Por ese motivo nace este espacio, donde hablaré no sólo de los destinos que conozco, sino también de los que me gustaría conocer. Bienvenidos.

 

Un saludo,

Ana.

 

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