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10 septiembre 2014 3 10 /09 /septiembre /2014 08:35

El rey Idris I, descendiente de Mahoma, fundó esta ciudad a finales del siglo VIII. Unos años más tarde, su hijo Idris II la convirtió en la capital de la dinastía. Se trata de la más antigua de las ciudades imperiales de Marruecos, alberga una universidad histórica y su medina medieval está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A través de estas líneas os invito a recorrer Fez con los cinco sentidos, ¿me acompañáis?

 

OÍDO

Sabah (o Alba, si traducimos su nombre) fue la guía de mi grupo en la medina de Fez. Es una mujer que demuestra que “tiene tablas”, se mueve ágilmente por las callejuelas y muchas personas la saludan amigablemente al pasar. Debido a su experiencia, sabe que lo primero que debe advertir al forastero es que tenga cuidado cuando escuche la palabra balak. Así alertan los dueños de los burros de que van a pasar a toda prisa con sus animales cargados de bombonas o de cualquier mercancía que se venda en el mercado. A mis compañeros de viaje y a mí nos hizo gracia el concepto y a partir de ahí comenzamos a gritar balak, balak, cada vez que oíamos las ruedas de los carros avanzando por las angostas vías.

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La medina es puro bullicio: vendedores ofertando sus productos, músicos que persiguen a los turistas para conseguir unas monedas, caldereros golpeando el metal para darle forma a un recipiente… Según Sabah, en Fez se puede apreciar “el sonido del trabajo”.

Aunque sin lugar a dudas, la melodía más impactante es la de la llamada a la oración, que suena varias veces al día a través de los altavoces distribuidos por las fachadas.

 

OLFATO

En el zoco se vende fruta, especias, carne y pescado al aire libre. También algunos animales vivos, como tortugas, lagartos, gallinas y conejos. Como resultado, en el aire confluyen multitud de olores diferentes. Sabah nos informó de que según nos fuésemos acercando a las tenerías en las que se curte el cuero, el hedor iría en aumento porque en el proceso de preparación de las pieles se utiliza excremento de paloma. De hecho, cuando subimos las escaleras de un edificio cercano para ver las tenerías desde una terraza nos dieron una ramita de hierbabuena para acercárnosla a la nariz y calmar las posibles arcadas. Es preferible ir en invierno; el calor veraniego incrementa el olor.

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VISTA

Fez es un regalo para la vista porque ofrece un sinfín de colores. La estampa más famosa de este rincón de Marruecos es la de las grandes cubas que contienen tintes para los tejidos. Resulta impresionante observar a los trabajadores de las ya mencionadas tenerías, quienes estoicamente se meten descalzos en esos líquidos que, según nos contó la guía Sabah, a menudo les producen problemas en la piel y en las vías respiratorias.

Las telas teñidas se venden posteriormente en el zoco, aportando a las calles una amplia variedad cromática que invita a ser fotografiada.

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TACTO

Los pañuelos que cubren el pelo de algunas mujeres marroquís se fabrican artesanalmente con fibras obtenidas de la planta del cactus. Yo tuve la oportunidad de ver el proceso en directo, al entrar con mi grupo a una tienda en la que un hombre trenzaba hilos ayudado por una máquina de madera. “Tocad estas telas”, nos dijo Sabah para que comprobásemos su calidad. Me sorprendió la suavidad de ese tejido, así como lo bien curtido que estaba el cuero que vendían en el mismo local.

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GUSTO

Después de caminar entre callejuelas durante horas, viendo en cada esquina frutas y pastelillos apetitosos que parecían decir “cómeme”, Sabah nos condujo hasta un restaurante tradicional o riad, en el que había un patio central con una fuente. En un agradable ambiente de relajación nos sirvieron un plato de verduras exquisito. En Marruecos se come mucha zanahoria, berenjena y aceitunas. También forman parte de la gastronomía el arroz, el pollo y el pavo. Por supuesto, no se come nada de cerdo. Y el postre típico es melón, sandía y dulces. Toda una alegría para los paladares más exigentes.

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Si vas a Fez, escucha, olfatea, mira, toca y… ¡buen provecho!

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16 julio 2014 3 16 /07 /julio /2014 09:26

Érase una vez una aldea de juguete, con casitas de barro cual Portal de Belén navideño. Eso es lo que parece la ciudad marroquí de Ksar Aït Ben Haddou.

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AitBenHaddou

La palabra árabe aït significa “familia”, mientras que ksar significa “conjunto de casas dentro de una muralla”. Por lo tanto, el nombre de la población quiere decir “casas de la familia Ben Haddou”.

Con 450 habitantes, está declarada Patrimonio de la Humanidad y ha sido el escenario de rodaje de muchas películas, como por ejemplo la mítica Lawrence de Arabia, o la ganadora del Globo de Oro a mejor película-drama en 2007, Babel, en la que actúa Brad Pitt.

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Las casas están construidas con adobe y tienen forma de pequeños castillos. Según nos contó nuestro guía, en época de lluvias a veces las paredes se deshacen y por eso las protegen poniendo sobre ellas unas varillas o cañas.

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La población es mayoritariamente bereber, una cultura que me fascinó por la amabilidad de la gente. En cualquier tienda te invitan a tomar el té aunque les digas que no vas a comprar nada.

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Paseando con una compañera por las callejas de Ksar Aït Ben Haddou fuimos a parar a una cooperativa de mujeres que tejen alfombras. Allí nos recibió un joven que nos explicó que gracias a sus hermanas y primas él tenía trabajo, ya que habían depositado en él la confianza para atender la tienda. Repitió varias veces que le estaba muy agradecido a las mujeres, y cuando lo decía se llevaba las manos al corazón. Después nos sirvió un té a la menta y no me importó beber de una taza sucia, porque los bereberes enseguida te hacen sentir parte de su familia, y entre familiares yo me siento muy a gusto.

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8 julio 2014 2 08 /07 /julio /2014 09:33

¿Me llevaré bien con mis compañeras? ¿Me aburriré pasando tantos días con desconocidos? ¿Será seguro dormir en mitad del desierto? Todas esas dudas me asaltaban cuando iba en el AVE de Madrid a Barcelona para tomar posteriormente un avión rumbo a Marruecos. Por fin llegaba el momento más esperado del Máster en Periodismo de Viajes: la expedición. Tenía muchas ganas, pero a la vez muchos temores. De pronto, en el tren sonó una canción de Manolo García, Para que no se duerman mis sentidos. Al escuchar la frase “viene y va mi alma viajera” la tranquilidad me invadió. Fue mágico. Las buenas sensaciones me acompañaron durante todo el viaje. Ahora, mis compañeras del máster se han convertido en mis amigas. Los nueve días en Marruecos se me pasaron volando porque cada minuto lo viví con intensidad. La noche en el desierto fue una de las más bonitas de mi vida. Y la filosofía bereber, en la que la libertad es más importante que el dinero, en la que vale más ser buena persona que tener bienes materiales, me llegó al alma y espero que me acompañe en mis pensamientos durante mucho tiempo.

Si quieres vivir una experiencia única, contempla el amanecer desde el Sáhara:

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29 diciembre 2012 6 29 /12 /diciembre /2012 13:49

Si la semana pasada te hubiese tocado la lotería y tuvieses la oportunidad de hacer un viaje fascinante, ¿qué lugar del mundo elegirías? A mí me encantaría ir a Perú, donde se fusionan la historia y la naturaleza, dos de mis pasiones. Mirad qué foto del Machu Picchu he encontrado en la web Peru Travel ¿no es impresionante?

 

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Debe ser completamente distinto a Europa: cultura inca, animales exóticos, una gastronomía declarada Patrimonio Cultural… Un amigo mío ha viajado a Perú y me ha contado que los colibrís son tan pequeños y rápidos que parecen insectos, que hay orugas fluorescentes, que en la oscuridad de la noche brillan las luciérnagas, y que las tormentas que caen son verdaderos aguaceros. ¡El día en que consiga ahorrar lo suficiente viajaré a conocer este increíble país!

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11 octubre 2012 4 11 /10 /octubre /2012 12:58

ANGKOR WAT (CAMBOYA)

Camboya fue nuestro gran descubrimiento. Elegimos uno de los enclaves más turísticos: los templos de Angkor, la mayor construcción religiosa del mundo gran parte de la cual está comida por la selva.

Angkor alberga decenas de templos piramidales con motivos hinduistas; entre ellos sobresalen enormes raíces de árboles que se confunden con la piedra.

 El paisaje nos sobrecogió por su belleza. Íbamos en bicicleta a través de carreteras abiertas en la selva. Así llegamos al escenario más bonito que,  hasta entonces, al menos yo, había visto: un majestuoso lago donde se refleja la sombra del bosque y al fondo del cual se yergue un templo enorme de piedra,  con torres redondeadas cubiertas de musgos y líquenes.

No puedo elegir entre todo lo que he visto en este viaje pero sí puedo decir  que me costará encontrar un lugar en el mundo donde los monumentos convivan de  forma tan armónica con la naturaleza,  es más, donde se fundan y donde los templos parezca que hayan nacido de la tierra.

 

NONG KIAU (LAOS)

He de reconocer que la llegada a Nong Kiau desde Luang Prabang fue una especie de suplicio: muchas horas sentadas en una barca sin apenas espacio para estirar mínimamente las piernas. Sin embargo, mereció la pena el incómodo viaje lo largo del Mekong.  Durante ese tiempo  discurrimos por un río manso,  enmarcado por altas montañas, unas frondosas, otras más decrépitas y de escarpadas cumbres. Un paisaje precioso que podría haber disfrutado durante una o dos horas, fueron más de siete. Y es que hay que tener en cuenta que en todos estos países el tiempo en llegar a cualquier lado, indistintamente de los kilómetros, es siempre mucho, demasiado.  De hecho, la media de nuestros  viajes en tren o autobús, fue de 15 horas.

Cuando llegamos a Nong Kiau nos encontramos con un pueblo precioso dividido en dos partes por un gran puente: el pueblo verdadero, el de los locales, con casas viejas y comercios grises, y  el que alojaba a los mochileros, básicamente hecho de bungalós y anuncios de actividades multiaventuras.

laos

Tras un paseo por el sitio, preparamos una ruta guiada para el día siguiente.

Comenzamos la ruta por una pequeña aldea, seguimos por  riachuelos a través del bosque y subimos pequeñas cascadas; todo ello acompañadas de  sanguijuelas que nos comían los pies y las piernas. Rosa se bastó consigo misma para quitárselas, yo me tomé la libertad de parar a nuestro guía cada vez que sentía estas pequeñas babosas en mi piel. Así fue como hicimos amistad con…nunca aprendimos su nombre. Fue una ruta genial a pesar de estos pequeños percances. Allí mi amiga Rosa hizo una de sus mejores fotos a una niña de mirada entre extrañada y triste, una niña que conocimos  en una cabaña  que nos sorprendió en medio del campo.

Podría seguir contando cosas, los dos meses nos dieron para mucho: elefantes absorbiendo nuestra mejilla en un parque natural de Chaing Mai (Tailandia), relax en una isla de 25 km cuadrados repleta de escuelas de buceo (Koh Tao), peligrosas rutas en moto… Todo fue increíble, me cuesta seleccionar imágenes, pero cuando pienso en este viaje, no sé por qué,  lo  que primero se me viene a la cabeza son niños en aldeas perdidas entre montañas que vienen hacia nosotras a sonreírnos y a pedirnos fotos.

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10 octubre 2012 3 10 /10 /octubre /2012 10:10

Os quiero hablar de mi viaje con Rosa al Sudeste asiático: Tailandia, Laos y Camboya. Podría empezar a hablar minuciosamente de todo, pero solo daré un aperitivo  de mis mejores experiencias y de aquellos lugares que más idílicos me parecieron, de aquellos que por un motivo u otro se metieron en mi mente y ocuparon un lugar que nunca van a abandonar.

 

BANGKOK

bangkok.jpgLo primero que me llamó la atención de Bangkok, cuando aterrizamos en esta asfixiante ciudad, fue su capacidad de potenciar todos los sentidos. Por doquier hay mercadillos multicolores de todo un poco, puestos de comida donde los olores se confunden y se funden hasta sugerir algo, una mezcla de pescado y sopa, sonidos de transportes que inundan las carreteras, calles sucias donde se adivinan ratas y cucarachas… pero sobre todo, hay vida. Y es que este es el encanto de  Bangkok, que está lleno de vida, de comercios, de personas y de cachivaches hasta el punto de lo recargado. Sus templos son preciosos, es cierto, pero lo que al menos a mí me impresionó fue el dinamismo de una ciudad enorme que te atrapa con sus dimensiones de megalópolis y que te hace pensar que no tienes escapatoria.

 

PHON PI SAI

niñosPhon Pi Sai es una ciudad situada en la región Isaan, al noreste de Tailandia, una de las zonas menos turísticas del país. Dicha región vive del cultivo de arroz y de la pesca en el río Mekongk.  Mis recuerdos más bonitos de nuestra estancia en este pedazo de mundo, fueron las clases a los alumnos del colegio público Bangkok, recibir sus abrazos y sus besos y aprender cómo funciona la educación en este país que hasta entonces nos parecía tan extraño.  

Aunque lo mejor de este lugar, sin duda son sus niños, cogiendo la bici se descubren caminos preciosos bordeados de cientos de árboles de bambú, que oscurecen  con sus ramas, por un rato, el sendero hasta hacerte aparecer en vastas llanuras de arrozales. 

Las montañas quedan muy lejos por aquí, pero el color  de los campos de arroz y del Mekonk se te incrusta en la retina y te pinta los ojos de verde.

 

Próximamente... Camboya y Laos.

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17 mayo 2012 4 17 /05 /mayo /2012 10:20

Tal vez al leer el título de este artículo más de uno haya podido pensar que Brasil es mi próximo destino vacacional. ¡Ya me gustaría! Voy a escribir sobre Río de Janeiro porque hace unos días vi un reportaje que me pareció muy interesante. Mientras leéis, os contagiaré el “buen rollo” de este país a través de una canción que podéis escuchar pinchando aquí. ¿No os entran ganas de poneros el bañador?

En enero de 1502 el navegante portugués Gaspar de Lemos llegó a esta bahía a la que llamó Río de Enero, en portugués Río de Janeiro. Actualmente, la ciudad tiene más de seis millones de habitantes y en ella podemos visitar una de las siete Maravillas del Mundo Moderno, el Cristo Redentor, una gran estatua con brazos abiertos que vigila a su pueblo desde lo alto del cerro Corcovado.

Si os parece grande Central Park (Manhattan), multiplicad sus hectáreas por mil y tendréis como resultado el bosque urbano más grande del mundo, el Parque Nacional de Tijuca, que supone el pulmón de una urbe muy contaminada.

Si os dais un bañito en las famosas playas de Copacabana e Ipanema podréis comprobar la importancia que le dan los cariocas (gentilicio de la ciudad) al culto al cuerpo. Paseando por la arena blanca no se ve ni un gramo de celulitis ni tampoco un solo michelín. Incluso hay gimnasios al aire libre junto al mar.

No te vayas de Río sin dar un paseo en helicóptero; viaje que te mostrará los contrastes de una ciudad en la que mientras unos toman el sol, otros viven en favelas. Brasil es un país emergente que aún tiene señales de su pasado humilde, como es el caso de estas barriadas. Probablemente hayáis escuchado en los medios de comunicación durante los últimos meses una noticia desoladora para los amantes de la naturaleza, y es que este Gobierno se está planteando autorizar a la industria de la madera a talar miles de kilómetros cuadrados del Amazonas, una extensión mayor que la de un país como Suiza. Como sabéis, los árboles limpian el aire, por lo que si desaparecen todas las plantas de este terreno estaremos añadiendo a la atmósfera cerca de treinta gigatoneladas de CO2. Esperemos que recapaciten y que conserven un lugar tan hermoso como este.

Ya que me he quedado con las ganas de ir a las Olimpiadas de Londres 2012, ¡ojalá pueda ir a las de Río de Janeiro 2016!

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20 octubre 2011 4 20 /10 /octubre /2011 13:12

Si estás pasando unos días en la costa gaditana puedes completar tu viaje con una visita a Tánger. En el puerto de Tarifa, las agencias ofertan paquetes de 60€/persona que incluyen el trayecto en ferry para cruzar el Estrecho de Gibraltar, un recorrido con guía por la ciudad y una comida para degustar los platos típicos del país. ¡Creo que es una de las excursiones más bonitas que he hecho en mi vida! Recuerdo la ciudad por su luz: fachadas pintadas de blanco, el sol dando a las calles un tono anaranjado, grandes ventanales, cortinas de colores… El libro El tiempo entre costuras describe muy bien esa magia que tiene Marruecos, aunque la historia transcurre en otra ciudad, Tetuán.

En el día que pasé en Tánger me comporté como una buena “guiri” y monté en camello, compré recuerdos en el zoco (que me recordaba a la Alcaicería de Granada), probé el cuscús y fotografié mezquitas y mujeres tapadas desde el pelo hasta los pies.

A diferencia de lo que la gente cree, es un lugar seguro. Bien es cierto que se ve mucha probreza y que no se puede evitar sentir lástima por algunos niños que corren por la calle llamando la atención de los turistas, pero puedes estar tranquilo porque no te van a robar, ya que además de tener unas penas muy estrictas para castigar este delito, allí son conscientes de que el turismo les favorece y no quieren ahuyentarlo.

La pena es que no me dio tiempo a conocer lugares tan hermosos como la Cueva de Hércules, donde la naturaleza da a las rocas la caprichosa forma de un hombre sentado mirando al mar. Dice la leyenda que aquí descansó este personaje mitológico.

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20 septiembre 2011 2 20 /09 /septiembre /2011 09:16

Día 4: Ciudad de contrastes. ¿Cuál es el perfil del neoyorquino? ¿Hijo de americanos o hijo de chinos, italianos, latinos, africanos…? En esta ciudad conviven juntas pero no revueltas todas estas culturas. Hay barrios en los que la población de origen extranjero predomina sobre la estadounidense.

En Little Italy, las banderas de color verde, blanco y rojo decoran balcones de viviendas y puertas de pizerías. Alguna que otra ventana también luce imágenes de la serie de Los Soprano, cuyas escenas se rodaban con frecuencia en estas calles.

Por su parte, en China Town encontrarás todos los letreros escritos en el idioma oriental. Me pareció muy curioso pasar por un parque y ver a unos 50 ancianos chinos jugando a sus juegos de mesa tradicionales, desconocidos para nosotros. Además, fue la única zona de Nueva York en la que vi pescaderías.

Muy cerca está el barrio del Soho, famoso por sus galerías de arte y su aire bohemio. En estas tres zonas mencionadas hay buenos sitios para comer, elige según tu gusto.

Por la tarde, toma el metro para ver el Ayuntamiento o City Hall, bajándonos en la parada del mismo nombre. Ya que estás allí, prepárate para una buena caminata y cruza el puente de Brooklyn que te lleva desde Manhattan hasta esta otra isla, donde está el gueto de los judíos ortodoxos (que yo no tuve tiempo de ver). Al inicio del trayecto se alquilan bicicletas, pero se puede ir andando sin problema. En la mitad del puente hay un pequeño mirador donde es obligatorio hacerse una foto. Suele haber tenderetes en los que venden camisetas con el eslogan “Yo caminé  el puente.” ¡Y es que son dos kilómetros de paseo! Esa noche, yo cené de nuevo en el Pier 17, que está muy cerca.

 

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Día 5: Museos. El Moma, el Metropolitan, el Museo de Historia Natural… la oferta es amplia y puede llevar un día completo. Os voy a contar un truco para pagar una entrada más barata en los dos últimos museos que he mencionado, donde el precio es 25$: decid que vais a hacer una donación de 5$ y a continuación os dejarán pasar sin más preguntas. A mí me dio mucho corte hacerlo, pero finalmente me atreví y me ahorré 20$. En el Moma encontraréis, entre otras cosas, exposiciones vanguardistas; en el Metropolitan, cuadros de Picasso y Miró, así como restos egipcios; en el de Historia Natural, maquetas de dinosaurios a tamaño real.

Tenéis muy cerca Central Park, por lo que podéis pasaros por su zoo, remar en su lago si vais en verano o patinar sobre hielo si vais en invierno.

 

Día 6: Relax. Ya hemos visto los monumentos más importantes y ahora es cuando podemos disfrutar de verdad en Nueva York, aprovechando para asistir a un musical de Broadway o bien a un partido de béisbol. Yo vi a los New York Yankees y lo cierto es que es más divertido observar al público que a los jugadores. La afición no para de animar con canciones y lemas, se emociona con el himno de su país, no para de comer perritos calientes durante el partido… es digno de ver, parece una película americana.

El Ballet de la ciudad se encuentra en la 8ª Avenida, cerca de la Plaza de Colón, conocida como kilómetro cero u ombligo de la ciudad, al ser su centro geográfico. Junto al edificio del Ballet se ofrecen conciertos gratuitos al aire libre en las noches de verano.

En esta zona tenemos una hamburguesería llamada P.J. Clark´s y una pizería llamada Friends and Family, donde se come mucho y bien.

Aprovecha para pasear con tranquilidad por las calles de esta isla, porque si piensas que al día siguiente tienes que marcharte, comenzarás a sentirte nostálgico.

 

Día 7: Bye, bye. Antes de trasladarte al aeropuerto, despídete con buen sabor de boca, ¡desayunando unos huevos fritos con salchichas! Adiós, Nueva York, volveremos a vernos

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16 septiembre 2011 5 16 /09 /septiembre /2011 09:20

Por fin he conseguido sacar un ratito para escribir y he aquí un post más completo sobre Nueva York, donde os indico cómo planificar una semana en esta ciudad, o para ser más exactos, una semana en la zona de Manhattan. En primer lugar, dividiré la isla como hacen los neoyorquinos, en Uptown, Midtown y Downtown. Así viene indicado en las líneas de metro. Por cierto, recomiendo comprar un bono de una semana para este transporte, porque me parece una forma barata y rápida de llegar a cualquier sitio.

 

Día 1: Uptown. Baja en la parada 116 St de las líneas 2 o 3 para llegar al barrio de Harlem, donde predomina la población negra. Es imprescindible visitarlo en domingo para coincidir con su mercadillo y ya de paso asistir a una misa gospel. Al principio me daba un poco de corte “colarme” en su iglesia sólo para verles cantar, pero descubrí que están acostumbrados a los curiosos, y en el fondo salen ganando porque a la hora de pasar el “cestillo” todos los turistas echan alguna moneda por no resultar descorteses. Me llamó la atención que la misa la conducían mujeres y no había curas, aunque tengo que confesar que llegué bastante tarde y solo vi los últimos 10 minutos, ¡qué pena!

La siguiente parada del día será la catedral de San John el Divino. Creo que los lugareños no se aclaran con el tamaño de esta construcción; en algunos folletos indican que es la más grande de Estados Unidos y en otros llegan a asegurar que es la más grande del Mundo. Lo cierto es que su dimensión es considerable y merece la pena entrar a verla, pero acostumbrada a las catedrales europeas, no me pareció que ésta pudiera conseguir el récord mundial.

En la misma calle encontramos la prestigiosa Universidad de Columbia. Paseando por su campus te haces una idea de lo cara que debe ser la matrícula en cualquiera de sus carreras. El jardín central y los edificios de las diferentes facultades son muy bonitos, especialmente la biblioteca.

Va llegando la hora de comer, podemos pasear calle abajo y después girar a la izquierda para aterrizar en Central Park. Tras la caminata vendrá bien sentarse un ratito en el césped. Puedes comprarte un perrito caliente y comer en plan pic-nic.

Por la tarde hay que aprovechar que el tramo de la 5ª Avenida que pasa junto al parque es conocido como “la milla de los museos”. Podemos comenzar por el Guggenheim y los demás los dejaremos para los siguientes días. Pinchando aquí os dejo información sobre los horarios y los precios de todos los museos que hay en esta calle.

 

Día 2: Downtown. Las líneas 2 y 3 de metro te llevarán hasta la parada de Wall Street. Allí encontramos el imponente edificio de La Bolsa o Stock Exchange, cuya fachada está ocupada por una gran bandera estadounidense, y donde circulan cada día billones de acciones de unas 8.500 empresas diferentes. En su derecha está el primer Parlamento que tuvo el país (actualmente convertido en museo), así como la estatua de George Washington, quien juró su cargo como presidente en este lugar. Con ese ambiente de ejecutivos trajeados a cualquiera que pase por allí le entran ganas de invertir su dinero y probar suerte. Y para dar suerte precisamente está la famosa escultura de bronce del toro, en la calle Broadway (una calle larguísima, por cierto) a su paso por la zona financiera de la ciudad. La tradición dice que si le tocas sus cataplines te harás rico. Yo tuve que hacer cola para fotografiarme con él, porque había más de una decena de turistas haciendo lo mismo.

Andando un poquito más nos topamos con la Zona Cero, donde actualmente se está construyendo un rascacielos que será aún más alto de lo que eran las Torres Gemelas, desbancando también al Empire State Building, que actualmente es el edificio más alto de Nueva York. El espacio donde se ubicaban las torres del atentado está ocupado ahora por dos enormes fuentes en homenaje a las víctimas.

Y al final de la calle, en Battery Park, divisamos en su islote el monumento más famoso del país, la Estatua de la Libertad. Vayas el día que vayas tendrás que esperar pacientemente para comprar el billete de ferry que te lleva hasta ella, pero el fin de semana está demasiado lleno y es mejor acudir un día de diario. El billete se adquiere dentro de una muralla circular llamada  Castle Clinton. Los barcos salen cada 20 minutos o media hora, y pasan por la isla de la estatua y también por la isla de Ellis, donde hay un museo dedicado a los inmigrantes. A partir de octubre de 2011, el interior de la estatua estará cerrado al público por obras. Pero merece la pena ir hasta allí para situarse en su pedestal y mirar hacia arriba. ¡Qué grande es! Eso sí, particularmente, lo que a mí más me gustó fue ver desde la otra orilla la línea de rascacielos de Manhattan:

 

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En la foto tenemos a la izqueirda el Empire Estate Building y a la derecha la nueva torre que se está construyendo en la Zona Cero.

Hay un par de restaurantes de comida rápida para comer al pie de la Estatua de la Libertad. Por la tarde, un buen paseo hasta el muelle 17, el que comenté en el post anterior. Os recomiendo cenar las empanadas del restaurante Cabana, que está en la planta alta del centro comercial. Las vistas de noche son muy bonitas desde su terraza.

 

Día 3: Midtown. El corazón de Manhattan es mundialmente famoso por aparecer en cientos de películas y series, como por ejemplo Sexo en Nueva York.

Comenzaremos la jornada subiendo a la planta 86 del Empire State Building, para tener una panorámica de la ciudad a plena luz del día. Desde esa altura se distingue a la perfección el contorno de la isla y se ven los demás condados a lo lejos.

Tras hacer una cuantas fotos, bajamos de nuevo a la calle y recorremos un tramo de la 5ª Avenida hasta llegar a la imponente Biblioteca Pública. Me recordó un poco al Congreso de los Diputados de Madrid, porque también está presidida por un león a cada lado de las escaleras de entrada.

A mano derecha tenemos la Estación Central, escenario de diversos rodajes cinematográficos. Cuando viajo, me gusta observar la forma de vida de quienes habitan el lugar, y una estación es un sitio idóneo para imaginar de dónde vienen o a dónde van esas personas, si toman un tren para ir a trabajar o para alejarse de algo o de alguien, si lo hacen para disfrutar unas vacaciones, para reencontrarse con la familia…

Muy cerca se alza el edificio Chrysler, que es uno de los más bonitos de Nueva York, al menos en mi opinión. La pena es que no se puede visitar por dentro, así que solo disfrutaremos su fachada. ¡Al final de este viaje acabarás con dolor de cuello de tanto mirar los rascacielos!

Después, desandamos lo andado y vamos dejando todo esto a nuestras espaldas, para llegar al cruce entre Broadway y la 7ª Avenida, es decir, Times Square. ¡Tendrás la sensación de estar en Japón con tanto cartel luminoso! En esta zona, transitada a cualquier hora del día, la oferta de entretenimiento es amplia: museo de cera, musicales, cafeterías, tiendas de juguetes que parecen pequeños parques de atracciones, venta de souvenirs…

Procura coger fuerzas en la comida, porque por la tarde hay que recorrer la 5ª Avenida, donde nuestra tarjeta de crédito puede verse gravemente perjudicada ante la presencia de tantas firmas: la joyería Tiffany, de la película Desayuno con Diamantes, Cristian Dior, Channel, Zara, H&M… los escaparates conviven con torres como la de Donald Trump, o con iglesias como la de San Patricio. Cabe destacar el Rockefeller Centre, un complejo de varios edificios de tiendas y oficinas, popular por ubicar en Navidad el árbol que siempre vemos en la televisión, junto a la pista de patinaje sobre hielo. Cuando esté anocheciendo, sube a lo alto del Rockefeller para ver la ciudad iluminada.

 

(Al ser un post tan largo, he de dividirlo en dos, pincha aquí para ver el resto).

 



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Presentación

Cuando viajo siempre llevo conmigo papel y lápiz. Me gusta tomar nota de los monumentos que visito, los restaurantes en los que como y las anécdotas que me suceden. Es una gran satisfacción abrir un cajón años después buscando otra cosa, encontrar por casualidad una libreta de unas vacaciones pasadas y revivir cosas que de no haber sido plasmadas por escrito sería incapaz de recordar.

 

Una idea me ronda en la cabeza desde hace tiempo: escribir un blog sobre viajes para compartir mis anotaciones con los demás. Por ese motivo nace este espacio, donde hablaré no sólo de los destinos que conozco, sino también de los que me gustaría conocer. Bienvenidos.

 

Un saludo,

Ana.

 

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