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20 septiembre 2011 2 20 /09 /septiembre /2011 09:16

Día 4: Ciudad de contrastes. ¿Cuál es el perfil del neoyorquino? ¿Hijo de americanos o hijo de chinos, italianos, latinos, africanos…? En esta ciudad conviven juntas pero no revueltas todas estas culturas. Hay barrios en los que la población de origen extranjero predomina sobre la estadounidense.

En Little Italy, las banderas de color verde, blanco y rojo decoran balcones de viviendas y puertas de pizerías. Alguna que otra ventana también luce imágenes de la serie de Los Soprano, cuyas escenas se rodaban con frecuencia en estas calles.

Por su parte, en China Town encontrarás todos los letreros escritos en el idioma oriental. Me pareció muy curioso pasar por un parque y ver a unos 50 ancianos chinos jugando a sus juegos de mesa tradicionales, desconocidos para nosotros. Además, fue la única zona de Nueva York en la que vi pescaderías.

Muy cerca está el barrio del Soho, famoso por sus galerías de arte y su aire bohemio. En estas tres zonas mencionadas hay buenos sitios para comer, elige según tu gusto.

Por la tarde, toma el metro para ver el Ayuntamiento o City Hall, bajándonos en la parada del mismo nombre. Ya que estás allí, prepárate para una buena caminata y cruza el puente de Brooklyn que te lleva desde Manhattan hasta esta otra isla, donde está el gueto de los judíos ortodoxos (que yo no tuve tiempo de ver). Al inicio del trayecto se alquilan bicicletas, pero se puede ir andando sin problema. En la mitad del puente hay un pequeño mirador donde es obligatorio hacerse una foto. Suele haber tenderetes en los que venden camisetas con el eslogan “Yo caminé  el puente.” ¡Y es que son dos kilómetros de paseo! Esa noche, yo cené de nuevo en el Pier 17, que está muy cerca.

 

puente-brooklyn.jpg

 

Día 5: Museos. El Moma, el Metropolitan, el Museo de Historia Natural… la oferta es amplia y puede llevar un día completo. Os voy a contar un truco para pagar una entrada más barata en los dos últimos museos que he mencionado, donde el precio es 25$: decid que vais a hacer una donación de 5$ y a continuación os dejarán pasar sin más preguntas. A mí me dio mucho corte hacerlo, pero finalmente me atreví y me ahorré 20$. En el Moma encontraréis, entre otras cosas, exposiciones vanguardistas; en el Metropolitan, cuadros de Picasso y Miró, así como restos egipcios; en el de Historia Natural, maquetas de dinosaurios a tamaño real.

Tenéis muy cerca Central Park, por lo que podéis pasaros por su zoo, remar en su lago si vais en verano o patinar sobre hielo si vais en invierno.

 

Día 6: Relax. Ya hemos visto los monumentos más importantes y ahora es cuando podemos disfrutar de verdad en Nueva York, aprovechando para asistir a un musical de Broadway o bien a un partido de béisbol. Yo vi a los New York Yankees y lo cierto es que es más divertido observar al público que a los jugadores. La afición no para de animar con canciones y lemas, se emociona con el himno de su país, no para de comer perritos calientes durante el partido… es digno de ver, parece una película americana.

El Ballet de la ciudad se encuentra en la 8ª Avenida, cerca de la Plaza de Colón, conocida como kilómetro cero u ombligo de la ciudad, al ser su centro geográfico. Junto al edificio del Ballet se ofrecen conciertos gratuitos al aire libre en las noches de verano.

En esta zona tenemos una hamburguesería llamada P.J. Clark´s y una pizería llamada Friends and Family, donde se come mucho y bien.

Aprovecha para pasear con tranquilidad por las calles de esta isla, porque si piensas que al día siguiente tienes que marcharte, comenzarás a sentirte nostálgico.

 

Día 7: Bye, bye. Antes de trasladarte al aeropuerto, despídete con buen sabor de boca, ¡desayunando unos huevos fritos con salchichas! Adiós, Nueva York, volveremos a vernos

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Published by viajealcentrodelatierra - en El Mundo
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Presentación

Cuando viajo siempre llevo conmigo papel y lápiz. Me gusta tomar nota de los monumentos que visito, los restaurantes en los que como y las anécdotas que me suceden. Es una gran satisfacción abrir un cajón años después buscando otra cosa, encontrar por casualidad una libreta de unas vacaciones pasadas y revivir cosas que de no haber sido plasmadas por escrito sería incapaz de recordar.

 

Una idea me ronda en la cabeza desde hace tiempo: escribir un blog sobre viajes para compartir mis anotaciones con los demás. Por ese motivo nace este espacio, donde hablaré no sólo de los destinos que conozco, sino también de los que me gustaría conocer. Bienvenidos.

 

Un saludo,

Ana.

 

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