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11 octubre 2012 4 11 /10 /octubre /2012 12:58

ANGKOR WAT (CAMBOYA)

Camboya fue nuestro gran descubrimiento. Elegimos uno de los enclaves más turísticos: los templos de Angkor, la mayor construcción religiosa del mundo gran parte de la cual está comida por la selva.

Angkor alberga decenas de templos piramidales con motivos hinduistas; entre ellos sobresalen enormes raíces de árboles que se confunden con la piedra.

 El paisaje nos sobrecogió por su belleza. Íbamos en bicicleta a través de carreteras abiertas en la selva. Así llegamos al escenario más bonito que,  hasta entonces, al menos yo, había visto: un majestuoso lago donde se refleja la sombra del bosque y al fondo del cual se yergue un templo enorme de piedra,  con torres redondeadas cubiertas de musgos y líquenes.

No puedo elegir entre todo lo que he visto en este viaje pero sí puedo decir  que me costará encontrar un lugar en el mundo donde los monumentos convivan de  forma tan armónica con la naturaleza,  es más, donde se fundan y donde los templos parezca que hayan nacido de la tierra.

 

NONG KIAU (LAOS)

He de reconocer que la llegada a Nong Kiau desde Luang Prabang fue una especie de suplicio: muchas horas sentadas en una barca sin apenas espacio para estirar mínimamente las piernas. Sin embargo, mereció la pena el incómodo viaje lo largo del Mekong.  Durante ese tiempo  discurrimos por un río manso,  enmarcado por altas montañas, unas frondosas, otras más decrépitas y de escarpadas cumbres. Un paisaje precioso que podría haber disfrutado durante una o dos horas, fueron más de siete. Y es que hay que tener en cuenta que en todos estos países el tiempo en llegar a cualquier lado, indistintamente de los kilómetros, es siempre mucho, demasiado.  De hecho, la media de nuestros  viajes en tren o autobús, fue de 15 horas.

Cuando llegamos a Nong Kiau nos encontramos con un pueblo precioso dividido en dos partes por un gran puente: el pueblo verdadero, el de los locales, con casas viejas y comercios grises, y  el que alojaba a los mochileros, básicamente hecho de bungalós y anuncios de actividades multiaventuras.

laos

Tras un paseo por el sitio, preparamos una ruta guiada para el día siguiente.

Comenzamos la ruta por una pequeña aldea, seguimos por  riachuelos a través del bosque y subimos pequeñas cascadas; todo ello acompañadas de  sanguijuelas que nos comían los pies y las piernas. Rosa se bastó consigo misma para quitárselas, yo me tomé la libertad de parar a nuestro guía cada vez que sentía estas pequeñas babosas en mi piel. Así fue como hicimos amistad con…nunca aprendimos su nombre. Fue una ruta genial a pesar de estos pequeños percances. Allí mi amiga Rosa hizo una de sus mejores fotos a una niña de mirada entre extrañada y triste, una niña que conocimos  en una cabaña  que nos sorprendió en medio del campo.

Podría seguir contando cosas, los dos meses nos dieron para mucho: elefantes absorbiendo nuestra mejilla en un parque natural de Chaing Mai (Tailandia), relax en una isla de 25 km cuadrados repleta de escuelas de buceo (Koh Tao), peligrosas rutas en moto… Todo fue increíble, me cuesta seleccionar imágenes, pero cuando pienso en este viaje, no sé por qué,  lo  que primero se me viene a la cabeza son niños en aldeas perdidas entre montañas que vienen hacia nosotras a sonreírnos y a pedirnos fotos.

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Published by viajealcentrodelatierra - en El Mundo
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Presentación

Cuando viajo siempre llevo conmigo papel y lápiz. Me gusta tomar nota de los monumentos que visito, los restaurantes en los que como y las anécdotas que me suceden. Es una gran satisfacción abrir un cajón años después buscando otra cosa, encontrar por casualidad una libreta de unas vacaciones pasadas y revivir cosas que de no haber sido plasmadas por escrito sería incapaz de recordar.

 

Una idea me ronda en la cabeza desde hace tiempo: escribir un blog sobre viajes para compartir mis anotaciones con los demás. Por ese motivo nace este espacio, donde hablaré no sólo de los destinos que conozco, sino también de los que me gustaría conocer. Bienvenidos.

 

Un saludo,

Ana.

 

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